¿Y las diferencias? Pues principalmente, el ambiente. Al contrario que el Salón del Manga y el Expomanga, donde la entrada es gratuita sólo si vas disfrazado, aquí no cobraban por entrar, sin importar cómo fueses vestido, con lo que no pude ver a ningún otaku disfrazado. (El concurso de cosplay era el sábado, día al que desgraciadamente, no pude asistir). Otra pega era la finitud del recinto, que sin contar los cines apenas ocuba una casa pequeña (¡Aunque perféctamente decorada). Por último, la mala información que la página web ofrecía sobre los horarios de concursos y talleres: Yo quise ir al de dibujo con píxeles, y acabé en el de caligrafía japonesa (Muy interesane, prometo hacer una entrada próximamente), y una chica que no conocía de nada me preguntó por el taller de las Death Notes. Cuando le dije que había sido hace media hora, se entristeció, con lo que me dio pena de que haya acudido en vano al evento... ¡Y le grabé un testimonio para el Factor F 3! También grabé una entrevista a una chica que iba disfrazada de Amane Misa, aunque resultó que no iba disfrazada... Por último, puede erigirme como campeón imbatible en el juego de Naruo: the Broken Bond, ¡ya que nadie logró derrotarme ni una vez!
Basta de tanta queja. Es cierto que el ambiente era minúsculo, pero es que Pamplona no es Barcelona, y la afluencia de otakus no es la misma. Esperamos que para el año que viene mejoren sus defectos, y sigan creciendo en gente (yo intentaré ganar el concurso de cosplay).
Os dejo una foto. Es de malísima calidad, debido a que el rabbid que me la sacó era totalmente inexperto en tecnologías. Si os preguntáis dónde está mi traje y mi capucha, os pido disculpas... se me olvidó el uniforme de freakiólogo en Madrid...
Sí, los del póster que abrazo son primos míos, sí.